Trabajo en la ciudad de Salta, en un hospital de tercer nivel de atención que es centro de referencia de enfermedades infecciosas y de enfermedades autoinmunes de la provincia. Hace un año implementamos un consultorio específico de Chagas para pacientes adultos, con especial foco en mujeres en edad reproductiva. Este consultorio funciona una vez por semana, en horas de la tarde y se accede por turnos solicitados el mismo día, de forma directa por el paciente o con una derivación de otro profesional del mismo hospital o de otras instituciones. El objetivo es evaluar cada caso para definir indicación de tratamiento tripanocida, según las recomendaciones nacionales y en un proceso de decisión compartida.
Captación de pacientes
Inicialmente, el mayor desafío fue captar a los pacientes a la consulta. Pedí la colaboración de prensa del hospital, del ministerio de salud y de la concurrencia de enfermería (quienes realizan educación para la salud al público). Se realizaron videos cortos para las redes sociales, cartelería y folletería con el objetivo de que la población acuda espontáneamente. También, establecí contacto con otras instituciones y otros profesionales para que derivaran pacientes: banco de sangre de la provincia, hospital materno infantil, médicos de diversas especialidades y laboratorios.
Obstáculos en el acceso al diagnóstico
Una limitación que surgió fue el acceso al diagnóstico. Con el inicio del consultorio, se produjo un aumento en la demanda de test serológicos, no solo por su propio funcionamiento sino también porque cambiaron las recomendaciones de control en otras enfermedades. Actualmente, se solicita test de Chagas a todos los pacientes con diagnóstico de Tuberculosis y a los pacientes en tratamiento por enfermedades reumatológicas, además de los pacientes con VIH de reciente diagnóstico. Hoy en día, el laboratorio no cuenta con reactivos suficientes para realizar todos los pedidos que recibe y para esto aún no encontramos una solución.
Desafíos en el circuito de atención
Cuando comenzaron a llegar los pacientes aparecieron otras dificultades. Habíamos establecido un circuito interno para evaluar a cada paciente con una primera visita al consultorio de Chagas, donde se realiza un interrogatorio y examen físico, y se solicitan estudios e interconsultas (de laboratorio y cardiológicos) y una segunda visita con los resultados de esos estudios donde, si el paciente es candidato al tratamiento tripanocida y desea realizarlo, se llena el formulario de solicitud de medicación y se entrega en epidemiología.
Ese circuito, había sido previamente acordado con los Especialistas en Cardiología, con el sistema de turnos y con Epidemiología y funciona bastante bien. En un promedio de dos semanas en general, los pacientes retornan con los estudios. La primera dificultad surgió cuando enviamos los primeros formularios de reporte de caso, desde el nivel central no mandaban la medicación al hospital de forma rápida y se fueron acumulando pedidos de tratamiento sin entregar.
Desde epidemiología del hospital, se hizo un pedido especial al ministerio de salud de la provincia para tener un stock de benznidazol disponible en la farmacia del hospital y lo enviaron. Desde ese momento el circuito se hizo más eficiente porque, en su segunda visita al consultorio, el paciente se lleva la medicación para iniciar el tratamiento, junto a un formulario de auto registro de tomas y el turno para el primer control.
Efectos adversos y seguimiento al paciente
Finalmente, otro desafío importante fue el manejo de los efectos adversos de la medicación, que, si bien en su mayoría son leves, ocurren y requieren una respuesta inmediata. Como el consultorio funciona una vez por semana, los pacientes cuentan con el teléfono personal de la médica asistente para poder comunicarse ante la aparición de cualquier efecto adverso y recibir instrucciones en el momento. De todas maneras, hubo casos en que no se comunicaron y consultaron en guardias de urgencias, donde no recibieron un tratamiento adecuado, ni les indicaron la suspensión de la droga con la consecuente progresión de la reacción hacia formas más graves. Por este motivo, se entregó un pequeño protocolo de actuación específico para reacciones adversas a las drogas tripanocidas en la guardia del hospital y se instruye a los pacientes a que, además de comunicarse por teléfono en caso de requerirlo, acudan a la guardia de urgencias del mismo hospital y no a otras instituciones.
Aunque soy consciente de que la estrategia de consulta centralizada en un hospital no es la ideal para la atención de la enfermedad de Chagas, creo que desde el inicio de actividades el consultorio fue creciendo. Fuimos aprendiendo y superando dificultades, dando respuesta al menos a una pequeña porción de la población que asiste al hospital. Además, creo que la existencia del consultorio puede funcionar como disparador para que la comunidad y otros profesionales de la salud piensen más en Chagas y pregunten sobre el tratamiento.